¿Qué significa abuso sexual dentro de relaciones consentidas?

El abuso sexual no siempre ocurre con violencia física o entre desconocidos. También puede existir dentro de vínculos donde aparentemente hay acuerdo o consentimiento, como explica  "Francesca Gnecchi" en su artículo de Wetoker entrevistando a Isabel Boschi

 “Puede ser un novio, un amante o alguien con quien elegimos estar, pero que de pronto nos obliga a tener sexo o a hacer cosas que no queremos.”

Este tipo de situaciones evidencian que el consentimiento no es un acto único ni automático, sino una conversación continua, donde el deseo de ambas partes debe ser libre, informado y sostenido.

 

¿Cuando el consentimiento se confunde con obligación?

Muchas personas creen que aceptar una relación sexual una vez implica aceptar todo lo que suceda dentro de esa relación. Pero el consentimiento  no se firma una sola vez : puede cambiar en cualquier momento.

Según Isabel, este tipo de abuso suele pasar inadvertido porque  se habla poco del tema  y porque el entorno tiende a minimizar lo que ocurre dentro de relaciones “normales”. A veces hay manipulación emocional, culpa, miedo al rechazo o presión para “cumplir” expectativas. Todo eso anula el deseo genuino  y transforma el vínculo en algo desigual.

¿Puede existir abuso sexual aunque haya consentimiento previo?

Sí. En Argentina, al igual que en muchos otros países, hoy se entiende que el consentimiento no es un permiso permanente ni automático. Haber dicho que sí una vez, estar en una relación de pareja o tener un vínculo afectivo previo no obliga a aceptar prácticas sexuales en el futuro. El consentimiento debe estar presente en cada encuentro y puede retirarse en cualquier momento, incluso si la relación ya estaba iniciada.

Muchas situaciones de abuso sexual dentro de vínculos consentidos se dan cuando una persona accede por presión, miedo, culpa o para evitar un conflicto, no porque realmente lo desee. En esos casos, aunque no haya gritos ni violencia física, el consentimiento deja de ser libre. La cultura argentina, históricamente marcada por mandatos sobre la pareja, el rol del amor y la idea de “cumplir”, muchas veces contribuye a que estas situaciones se normalicen o se minimicen.

Reconocer que el consentimiento previo no habilita todo es un paso clave para revisar vínculos y proteger la autonomía personal. Decir “no ahora”, “no así” o “ya no quiero” es un derecho. Cuando ese límite no es respetado, no estamos ante un malentendido, sino ante una vulneración del consentimiento, aunque haya existido deseo o acuerdo en otro momento.

 

¿Cómo reconocer el abuso en una relación aparentemente consensuada?

Boschi invita a reflexionar sobre señales comunes que pueden indicar un abuso:

* Sentir que **no podés decir que no** o que hacerlo generará enojo o castigo.

* Aceptar prácticas sexuales solo para **“complacer” o evitar conflictos**.

* Percibir que el otro usa **culpa, manipulación o chantaje emocional**.

* Sentirte **incómoda/o, confundida/o o invadida/o** después del encuentro.

En estos casos, el problema no es “falta de comunicación” sino una **vulneración del consentimiento**.

 

¿Por qué cuesta hablar de este tema?

La cultura todavía nos enseña a callar o a justificar conductas abusivas. La vergüenza, la culpa y la desinformación hacen que muchas personas **no se reconozcan como víctimas**, especialmente si hubo afecto o deseo inicial.

Por eso, Gnecchi propone **nombrar** estas experiencias, hablarlas en entornos seguros y **acudir a profesionales** si es necesario. Hablar del tema no destruye vínculos: los hace más conscientes.

 

¿Qué propone  Boschi?

Desde su trabajo educativo y su espacio **Erotique Pink**, Francesca Gnecchi impulsa una mirada **responsable, libre y sin culpa sobre la sexualidad**.

Su mensaje es claro: **el consentimiento es la base del placer**. Hablar de límites, deseos y emociones no “mata la pasión”: la vuelve más auténtica.

Erotique Pink busca generar **espacios de conversación y aprendizaje** donde las personas puedan disfrutar de su sexualidad con información, respeto y libertad.

 

¿Cómo construir relaciones sexuales seguras y libres?

Construir relaciones sexuales seguras y libres implica, antes que nada, poner el consentimiento en el centro del vínculo, no como una formalidad, sino como una práctica cotidiana. Esto supone poder hablar de deseos, límites y emociones sin miedo a generar enojo, rechazo o castigo. En una relación sana, preguntar, escuchar y respetar no enfría la intimidad: la hace más genuina y cuidada.

También es clave entender que el deseo no es constante ni obligatorio. Cambia con el tiempo, con el contexto y con la historia personal de cada quien. En el marco cultural argentino, donde muchas veces se asocia el amor con aguantar o ceder, aprender a validar el propio “no” y el “sí” del otro es un ejercicio de responsabilidad afectiva. El respeto mutuo se construye cuando ninguna de las partes siente que tiene que acceder para sostener el vínculo.

Las relaciones sexuales verdaderamente libres se basan en la confianza, la comunicación y la autonomía. Esto incluye poder detener un encuentro, modificar una práctica o expresar incomodidad sin sentirse culpable. Cuando hay libertad para elegir —y para cambiar de opinión— el placer deja de ser una exigencia y se transforma en una experiencia compartida, consciente y segura.

Conclusión: el poder de decir “no” y también de decir “sí” libremente

Reconocer el abuso sexual dentro de relaciones consentidas no es romper con el amor ni con el deseo: es **reivindicar el derecho a decidir**.

El consentimiento debe ser siempre entusiasta, informado y reversible. Cuando uno de los dos deja de querer, **todo debe detenerse**.

Solo así se construyen vínculos verdaderamente placenteros y seguros.