Cuando Lali Espósito reveló que llevaba un succionador de clítoris en su cartera, hizo aún más famoso al juguete sexual más conocido de los últimos años. El Satisfyer ya era un fenómeno desde la pandemia, pero su revelación lo ubicó como un objeto de deseo. Sin embargo, esa popularidad no justifica que se convierta en la mejor elección para todos. El tipo de estimulación que disfruta cada persona y la forma en que vive su sexualidad son más importantes que la viralización de un producto. Cómo asesoran los responsables de sex shops especializados para cada caso.

La elección del primer juguete

Las balitas aún son una de las puertas de entrada para quienes recién empiezan y los juguetes de doble estimulación ganan terreno entre quienes ya conocen qué tipo de sensaciones buscan. Pero una de las ideas en las que coinciden los responsables de los sex shop consultados es que no existe un primer juguete válido para todos.


Francesca Gnecchi, responsable de Erotique Pink y periodista diplomada en sexualidad, compara la elección con un perfume o un libro: “Los juguetes sexuales son como un perfume o como un libro. No puede decirse que hay uno para todos”, afirma y aclara que, antes de recomendar un producto, busca conocer cómo vive el placer cada persona: si disfruta más de la estimulación externa, interna, suave o intensa.

El fenómeno del succionador

El succionador de clítoris suele buscarse como punto de partida. “Todo el mundo quiere tener uno en su casa”, dice Gnecchi, y señala que muchas personas lo perciben como un juguete más amigable porque actúa de forma externa, no tiene una apariencia fálica y suele asociarse con orgasmos rápidos gracias a la estimulación directa del clítoris.

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Estimulación interna, externa o ambas

Después del primer juguete, las consultas empiezan a dividirse según el tipo de placer que cada persona descubre que disfruta más.

Desde Erotique Pink comentan que hay quienes prefieren una estimulación rápida e intensa, mientras que otras disfrutan un contacto más sutil. Esa diferencia explica por qué un mismo juguete puede resultar ideal para alguien, y no generar el mismo efecto en otra persona. “Cada cuerpo es distinto, a cada persona le gustan estimulaciones distintas”, resume Gnecchi.

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Sex toys para usar en pareja

Los sex toys hace rato que ya no se usan a solas: una parte importante de las consultas las hacen parejas que quieren sumar nuevas experiencias.

En Erotique Pink, Gnecchi cuenta que uno de los productos más buscados son los juguetes pensados para usar durante la penetración, que vibran al mismo tiempo y permiten que ambas personas participen de la experiencia. También aparecen consultas sobre iniciación anal, con la intención de incorporar nuevas prácticas de forma gradual.

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Quienes buscan experiencias nuevas también suelen interesarse por accesorios vinculados con el BDSM o juguetes que proponen sensaciones distintas a las habituales, como una forma de romper la rutina o explorar fantasías compartidas.

Además, hay un cambio que se percibe también fuera de los sex shops: Ance asegura que reciben cada vez más personas derivadas por ginecólogas, kinesiólogas y sexólogas. Según explica desde Lujuria, muchos profesionales empezaron a recomendar vibradores como una herramienta para fortalecer el suelo pélvico, favorecer la irrigación de la zona genital o ayudar a reconectar con el placer durante la perimenopausia y la menopausia.

Aunque el succionador se convirtió en un gran protagonista y los juguetes de doble estimulación ganan espacio entre quienes tienen más experiencia, los referentes consultados coinciden en que ningún sex toy es “ideal” o mejor que otro. La elección depende de cada persona, de su propia historia sexual, sus fantasías y aquello que cada persona busque experimentar.