BAE Negocios: Una periodista abrió un sex shop en Palermo gracias a la pandemia

Ofrece sex toys de más de $50.000 y tiene un ticket promedio de $12.000. Comenzó con una web con notas de sexo y una pequeña sección de tienda online. Se convirtió en sex influencer y el éxito de ventas en la curarentena la convirtió en importadora y la impulsó a abrir una boutique erótica de 160 metros cuadrados.

La historia detrás de esta tienda erótica es diferente. La dueña es la periodista Francesca Gnecchi que decidió especializarse en temáticas sexuales. La idea no era estudiar para ser sexóloga, entonces descubrió que el Centro de Estudios de la Sexualidad de Chile daba una diplomatura en sexualidad humana. Fue y volvió con el título en mano. Luego decidió hacer el posgrado de Periodismo Digital de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, TN y Google y ahí descubrió que había muchas alternativas para escribir de lo que quería y pensar en un proyecto sustentable.

Francesca Gnecchi contó a BAE Negocios: “Hace seis años empecé a unir la difusión de la sexualidad y en una página web incluí notas y una de las secciones era una tienda, como una forma de hacer sostenible la página. Abrí Facebook e Instagram y comencé a hacer contenido en redes. Así nació Erotique Pink que hoy tiene 25.000 seguidores en IG y Alas para tu sexualidad que tiene 68.000 seguidores. Poco a poco me convertí en una influencer de temática sexual en mis redes”.

La dueña de Erotique Pink tiene su columna en Alta Voz en la Televisión Pública y en el programa Hoy nos toca del canal de la Ciudad. Además de su podcast: Alas para tu sexualidad. Hace cuatro años abrió su boutique erótica online, comenzó a ofrecer toda clase de talleres y la pandemia hizo que sus ventas y seguidores crecieran de tal manera que decidió abrir una mega tienda.

Sex toys y talleres de sexo

“Durante la cuarentena comenzó una explosión de los temas sexuales y la venta de sex toys online. Los juguetes de autoplacer femeninos se agotaron. La gente estaba encerrada, muchas personas quedaron solas y los que estaban en pareja decidieron salir de la rutina. Los talleres de temática sexual explotaron son de: Tantra; BDSM bondage, dominación, sumisión y sado; Deseo y talleres especiales para mayores de 50 años y otro para hombres, entre otros”, contó.

Desde Erotique Pink, su propietaria esta orgullosa de haber podido conquistar un lugar en un mundo manejado por el sexo opuesto: “Las principales cadenas de sex shop en Argentina son de hombres y en su mayoría están atendidas por hombres. En el mundo hay muy pocas mujeres en la industria, una es Lora di Carlo, se hizo muy conocida porque había ganado un premio en una expo muy grande por uno de los juguetes tecnológicos que creo y se lo sacaron por ser mujer. Se armó tanto revuelo, cuando trascendió que tuvieron que devolvérselo”.

La llegada de la pandemia aumentó sus ventas y le permitió crecer. “Hay muy pocos sex toys de producción nacional, hay una fábrica que no tiene productos con vibración, son más fálicos. Durante la cuarentena, los grandes mayoristas decidieron revender los juguetes sexuales y no había stock. A mediados del año pasado, tuve que empezar a importar en forma directa desde Alemania y Estados Unidos. La única forma de poder tener productos para vender”, contó.

Galería de arte erótico

Entrar al local de Palermo, permite ingresar a un mundo donde hay desde una galería erótica donde exponen artistas locales con la curaduría de Lulu Yankelevich y todo está a la venta. Además de comprar juguetes eróticas, ofrece desde joyas, remeras, lencería, libros y un área de salud sexual donde ofrecen asesoramiento sobre distintas disfunciones. Hay visitas guiadas a la muestra de arte erótica, el objetivo es vender y educar, repite la dueña.

El gasto promedio en esta tienda erótica es de $12.000. “Cada juguete en promedio cuesta $5000, si bien hay accesorios más económicos. Los juguetes que brindan autoplacer de Womanizer y Satisfyer cuestan desde 6.600 a 52.000 y son muy buscados”, contó Gnecchi. La periodista que la pandemia le cambió la vida.

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