Clarín: Policloset, cuando las relaciones abiertas son un secreto

Policloset es el término que se usa para explicar que alguien mantiene relaciones abiertas pero no lo manifiesta públicamente. Por qué las alternativas a la monogamia aún despiertan tantos señalamientos.

“Está bueno repensar el amor, yo no creo en la monogamia. Esta es una relación absolutamente abierta y consensuada. Nos amamos así”. Con estas palabras en 2018 la actriz Florencia Peña se refirió al tipo de vínculo que la une a su pareja, Ramiro Ponce de León. Pero tales afirmaciones se dieron como consecuencia de la difusión -sin su autorización- de audios íntimos que los involucraban.

Los distintos modos de vivir las relaciones sexoafectivas muchas veces son objeto de prejuicios y señalamientos, como si la monogamia fuera la única forma posible de vincularse. Así, quienes no se encuentran dentro de estos parámetros no siempre pueden manifestar libremente que son partícipes de relaciones abiertas. Y no poder, claramente, no es lo mismo que no querer (esto último, válido en cualquier tipo de vínculo amoroso).

Policloset es un término que se usa para decir que estás viviendo relaciones abiertas o no-monogamias sin compartirlo aún públicamente. Ir por el costado de la mononorma no es fácil para quienes no tienen el apoyo de sus familias o sus amistades, se siente bastante el peso del prejuicio y la desinformación que, por lo general, termina en acusaciones sobre cosas que no sos. Por ejemplo, que no sos comprometida, que no sos seria, que estás manipulando a alguien o que simplemente no te interesa la gente con la que estás”, dijo a Clarín Cecilia Figlioli, licenciada en Ciencia Política y fundadora de Relaciones Abiertas (@relacionesa).

Sin embargo, gritar a los cuatro vientos de qué modo se vincula cada persona en su intimidad no es una pauta obligatoria a la hora de acordar una relación abierta. “Salir del closet no tiene que ver únicamente con las ganas o la voluntad que tengas de hacerlo. No es un requisito hacer pública la forma en la que te relacionás”, explicó Figlioli.

Sin embargo, aclaró que sí “es fundamental que lo sepan quienes son tus relaciones. De otra forma no es viable vivir una relación abierta, donde una de las partes no sabe qué tipo de relación va a construir”.

Francesca Gnecchi, (@alasparatusexualidad), diplomada en sexualidad y directora de Erotique Pink, coincidió: “No es necesario dar a conocer nuestros vínculos sexoafectivos ni nuestras elecciones sexuales. Todas las personas somos libres de elegir qué tipo de vínculo queremos tener y también si queremos darlo a conocer o queremos mantenerlo en las paredes de nuestras casas”.

El peso de los prejuicios

Cuando la monogamia se ausenta de modo acordado los prejuicios colectivos se hacen presentes de inmediato. Según Gnecchi, “todavía hay muchos mandatos sociales que hacen que las personas que eligen tener una relación abierta o poliamorosa se sientan en el policloset por lo que dirá la sociedad”.

Para ella, va mucho más allá de la simple mirada ajena: “Muchos sienten que podrían llegar a perder un trabajo, que podrían llegar a ser mal vistos en el colegio de los hijos o incluso en el ámbito familiar, donde esto no estaría aceptado”.

Figlioli aseveró y sostuvo que aún son pocas las personas que, como ella, pueden “decir abiertamente que vivimos el amor y las relaciones de esta forma (y muchas menos las que podemos mostrarnos con nuestras familias)”.

Relaciones abiertas vs. monogamia

Tamara Tenenbaum afirma en El fin del amor. Querer y coger en el siglo XXI (Ariel): “La monogamia puede tener un montón de ventajas y virtudes, pero ¿qué tan probable es que nos funcione a todos habiendo tanta diversidad de disposiciones sexuales, afectivas y personales? Poco, me parece”.

De vez en cuando y, de cara a otro tipo de vínculos consensuados que ganan terreno, se abre el debate sobre la posible desaparición de la monogamia.

Para Figlioli este tipo de relación no tiene a la exclusividad como único protagonista, lo cual hace difícil predecir su extinción: “La monogamia es un sistema complejo de organización social que resistió miles de años y de formas. Muchas veces en la historia se habló del fin de la monogamia. Pero sucede que ésta no fue siempre la misma, fue mutando junto con el sistema económico y social, al igual que la familia”, destacó.

“Seguramente habrá cambios, los vemos y los vivimos. Pero no tengo esa creencia en la que algo se rompe, cae por siempre y nace algo nuevo”, concluyó.

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