Diario El Nueve: El tamaño… ¿sí importa?

Sexualidad y encuentro. Tamaños y goce asegurado…¿Qué hay detrás de cada supuesto sobre relaciones sexuales y placer? ¿Es el tamaño del pene el que determina la gran “¡Ohhhh!” desde ambos lados de la dupla? Las respuestas en esta nota

Si hay algo que desde lo cultural y social pareciera desvelar a hombres (sobre todo) y mujeres, (incluso a quien lee esta nota), es si el tamaño del pene es equivalente a placer, goce, orgasmo, y alta performance. ¿Acaso no nos acostumbramos a leer, ver, escuchar y parafrasear que el tamaño del pene, es la panacea de todo encuentro sexual de excelencia? Lo que vale la pena preguntarse es si esto, en verdad es cierto.

La especialista bonaerense, Francesca Gnecchi, diplomada en sexualidad nos aclara: “Antes que nada hay que entender que vivimos en una cultura ‘coitocentrista’, en donde los encuentros sexuales están relacionados al coito y la penetración ‘pene-vagina’. Todo lo demás en general se deja de lado. Por lo cual, al vivir una sexualidad basada en la ‘genitalidad’, el disfrute sexual se relaciona solo a lo ‘genital’,  a los tamaños, tiempos y a vivir la sexualidad medida como máquinas, y no como personas”.

-Basados en esto, una cultura sobrevaluada en lo genital, ¿Cuál es entonces el órgano sexual más importante para el placer?

El cerebro’, literalmente hablando. Pero lo dejamos siempre de lado porque la cultura nos marcó la atención hacia los genitales. Por ejemplo una persona que tiene un micropene (esto significa un pene que estando con una erección no puede hacer una penetración), puede disfrutar de la sexualidad sin necesidad de penetrar. Incluso, si la persona tiene una disfunción en la que no tiene erecciones.  Igual puede vivir una sexualidad plena sin necesidad de usar el pene para penetrar, y poder así dar y  obtener goce y placer”.

-¿En qué zonas podemos sentir placer, sin necesidad de penetración?

“Si uno piensa en una sexualidad de penetración pene-vagina, el pene al penetrar por ejemplo en la zona G de las personas con vulva, (que no es un punto) generan mucho disfrute y un enorme placer, y sólo  se encuentra a 3 o 4 centímetros del canal vaginal. Esto implica que no necesitamos llegar muy profundo para poder dar placer. Por el otro lado, pensemos en el clítoris femenino cuya parte externa es el glande (con muchas terminaciones nerviosas) una zona tan sensible que hace que muchísimas mujeres lleguen al orgasmo, con la mera estimulación externa del mismo.

Esto lo que prueba es que el tamaño del pene tiene que ver con esta cultura falo- céntrica en la que vivimos, de adoración a esa imagen,  y a una educación basada en el porno, donde proliferan los penes grandes (entre otras muchos estereotipos de supuesto placer)”.

Experimentar tu sexualidad

Esta sería la recomendación de la especialista, ya que según apunta existe un universo de prácticas sexuales por descubrir, más allá de la mera genitalidad.

“Recomiendo que tanto las personas con un micropene, como aquellas que no lo tengan, y también a las mujeres, que se animen a buscar otras maneras de disfrute saliendo del coito. Esto implica naturalizar que el encuentro sexual no tiene que ser pura y exclusivamente de penetración donde los tamaños, tiempos y performance son los referentes del buen sexo y el placer en juego. Hay que explorar en otros aspectos: desde masturbaciones mútuas, o para uno mismo/a  la búsqueda de zonas erógenas en el cuerpo que termine en el pene.

-¿Qué otras prácticas pueden sumarse a esta exploración?

-El autoplacer, el sexo tántrico, los juguetes sexuales, masajes, el bondage como práctica erótica, el ‘sadomasoquismo’ (todo siempre consensuado). De esta manera sumamos encuentros fuera del falo centrismo, en donde el pene pasa a un segundo plano.

Las personas más creativas que conocí siempre fueron aquellas con alguna discapacidad, disfunciones que no les permitían la erección o con micropenes.

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