El Nueve: El sexo chatarra

No se trata del sexo casual, consentido y disfrutado, sino de una analogía en la que en el encuentro, la otra persona tiene un sentido de uso, y falta de cuidado. La diplomada en sexualidad Francesca Gnecchi analiza este concepto desarrollado por ella.

El hecho de querer tener sexo casual con otra persona implica no sólo algo que es consensuado, pautado, y gozado desde ambos lados, sino que como la palabra lo indica es “casual”, se la pasa bien, sin que exista necesariamente un vínculo de pareja, pero no por ello un contacto deshumanizado. Una atracción y química suficientes para lograr que la chispa se encienda y aparezca la pasión, el encuentro y el goce. Quizá pueda volverse algo regular, o no, pero como sea el caso, está claro que hay disfrute desde ambos lados, y no vacío, cuando cada quien vuelve a su vida.

Sin embargo existe un nuevo tipo de encuentro desarrollado por la diplomada en sexualidad Francesca Gnecchi, que denomina como “sexo chatarra”. ¿De qué se trata y qué implica?

Según argumentó la profesional “Se trata de una analogía que hice respecto a la alimentación chatarra. Es decir cuando comemos o consumimos algo que no es bueno, en un primer momento lo hacemos porque nos atrae, nos hace sentir bien, nos llama a la tentación. Sin embargo, después si en el tiempo vivimos consumiendo mucho de esa comida, nos podemos terminar enfermando.

En la sexualidad, (trayendo justamente esta comparación) pasa lo mismo, pero no lo tenemos tan claro como en la alimentación”.

-¿En qué sentido?

-“Muchas veces no cuidamos tanto la sexualidad, entonces caemos en encuentros sexuales simplemente por tenerlos, con personas que terminan por dañarnos. Por ejemplo, por el simple hecho de ser soltero/a, que implicaría que debés tener sí o sí una vida sexual activísima con otras personas, podemos caer en determinados errores que nos pueden hacer muy mal. Es una trampa además porque se sigue pensando a la sexualidad en torno a un ‘otro’, y no a uno mismo a través de la masturbación o autoplacer por ejemplo.

El resultado es que me encuentro entonces ‘cumpliendo con la meta de la sexualidad con el otro’, con una persona o varias, que en el tiempo y a la larga nos puede hacer mal. Lo consumimos en el momento porque nos tienta desde algún lugar, pero si lo hacemos muy seguido y nos hace mal, es una señal de alarma de sexo chatarra.

-¿Y eso porqué?

– Para ser claros es cuando, por ejemplo, mantenés relaciones sexuales con una persona que no te respeta con tu cuerpo, que no te cuida, ni se cuida (uso de preservativos), con la que que pautás algo para el encuentro sexual consensuado, pero que luego hace otra cosa que no te gusta, o te insiste en lo que no querés. Alguien con quien pautaste no hacer determinada práctica sexual, y con la que luego la terminás realizando para contentarle o no contradecirle. Personas que utilizan al otro como un objeto sexual para ‘sacarse las ganas’. Entonces en lugar de ir por un masturbador (en el caso de un hombre) o un vibrador (si es mujer) hacen ‘uso’ de la otra persona como un objeto desechable sin voz ni voto. Sacian sus ganas sin cuidar ni respetar a la otra persona, quien se queda con la sensación de vacío y malestar. Muchas veces, como en la comida chatarra, se vuelve a caer en el sexo con este tipo de personas tóxicas, y así la rueda sólo nos genera un enorme malestar y círculo insano. Si se vive la sexualidad de forma constante y seguida de esta maneta, la persona termina por intoxicarse.

-¿En qué se diferencia del sexo casual?

En que en el sexo chatarra se utiliza a la otra persona para saciar las ganas, seguir siendo activos, utilizando al otro como objeto (vibrador o masturbador).

Uno puede tener sexo casual con alguien y respetar al otro, a la vez que me siento respetado. Eso hace que el goce sea mútuo. En el sexo chatarra la persona es usada y descartada, sin tener en cuenta lo que le gusta y lo que no, sin cuidarla (incluso mintiéndole respecto a si se sacó antes de acabar el preservativo), sin que exista empatía, no respetando aquella práctica sexual que se dijo ‘no se desea hacer’, e incluso que luego de haber tenido sexo sea incacapaz de ser empático si la otra persona le manda un mensaje, o se despide con un gesto de cariño. Porque más allá de todo, en el sexo casual no dejamos de ser humanos, en el chatarra sí. Nadie es descartable y no hay que confundir casual con chatarra.

Permanecer en esta trampa del sexo chatarra, implica a mediano o corto plazo algo que nos va a dañar en todo sentido.

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