Revista OHLALÁ! – Sex Education. Tercera temporada y el debate por la ESI

El 17 de septiembre se estrenó la serie de Netflix que abarca la vida sexual de los alumnos de una escuela británica.

Aveces es difícil para adultos y jóvenes hablar de estos temas por eso la serie de Netflix “Sex Education” trata sin rodeos la vida sexual de los alumnos de la secundaria Moordale.

Es de común acuerdo que la educación de un menor se lleva a cabo en la escuela y se complementa con lo que le enseña la familia en su casa. Ahora bien, cuando hablamos de educación sexual integral no siempre se trata en estos ámbitos. A veces, hasta los adultos más capacitados se sienten incómodos o con temor a abordar ciertas situaciones y los adolescentes o niños a expresarse o preguntar libremente.

Aún así, siempre debe educarse sobre sexualidad y una buena manera de hacerlo es abrir espacios de conversación con un guión amigable como propone “Sex Education”. Transmitir conocimientos (acordes a las necesidades de cada chico o chica en su respectiva etapa de la vida) de manera natural, explícita y auténtica; sin prejuicios y con mensajes positivos. De esta manera la serie creada por Laurie Nunn, cuya tercera parte se estrena este viernes 17 de septiembre en Netflix, llega al público juvenil.

Con un elenco integrado por Asa Butterfield (Otis Milburn), Emma Mackey (Maeve Wiley), Ncuti Gatwa (Eric Effiong), Gillian Anderson (Jean Milburn), Connor Swindells (Adam Groff), Aimee Lou Wood (Aimee Gibbs) y Kedar Williams-Stirling (Jackson Marchetti), “Sex education” cuenta la historia de Otis, un adolescente que vive con su madre, que es terapeuta sexual y que gracias a los consejos que escucha de ella el joven ayuda a sus compañeros de la escuela Moordale High, del ficticio pueblo británico de Moordale, con todas sus dudas y temas sexuales.

La narrativa plantea que la educación sexual es la base para evitar embarazos no deseados, escasez de información sobre anticoncepción, infecciones de transmisión sexual, abusos y hasta desconocimiento del propio cuerpo. Con personajes encantadores que permiten también la identificación del público adulto esta ficción abarca inquietudes e intereses propios de la adolescencia: salud mental, masturbación, género ,vínculos sexoafectivos, la famosa “primera vez”, embarazo, abuso, placer, deseo, pansexualidad, asexualidad, fetichismo y momentos escatológicos.

“Es una serie que pasa por todas las temáticas, es súper interesante. Es una forma de invitar a los y las adolescentes a hablar. Una serie invita a que toda la familia la pueda ver y que se planteen temas que después, en otros momentos, son más difíciles de tratar o directamente ni se habla. Es una invitación a sacar estos temas en las casas y a hacer preguntas”, opinó Francesca Gnecchi, diplomada en sexualidad y feminismo, a Ohlalá!.

“La educación sexual es un derecho de los chicos y de las chicas, no es una opinión de si quiero o no quiero ofrecerle educación a mi hija. Es un derecho de la UNESCO con lo cual no hay nadie que pueda interponerse en ese derecho. No podemos obligar a los padres a que lo hablen en sus casas pero en las escuelas nadie lo puede prohibir. En Argentina este año se cumplieron 15 años de la ESI (Educación Sexual Integral) una ley que está muy bien organizada en cuanto a la educación en los distintos niveles (jardín, primaria, secundaria) el tema es que todavía no se cumple como debería ser y le falta mucho sobre diversidad. Además no es una materia obligatoria como las otras y en muchos colegios no se cumple con el programa…y en pandemia muchísimo menos”, opinó la mujer detrás de la cuenta de Instagram @alasparatusexualidad

La serie tiene buen ritmo, contenido atractivo y un guión accesible por lo que resulta entretenida y al mismo tiempo enseña. Se adentra en la vida sexual de los alumnos de una escuela para cuestionar lo establecido, generar debates, promover el diálogo y da consejos para entregarse más despreocupadamente al placer. Ayudar a los jóvenes a descubrirse poco a poco, empoderarse, tomar mejores decisiones, ser tan auténticos cómo les sea posible y no correr riesgos innecesarios.

“Es importante hablar de sexualidad con los niños y niñas desde siempre. Explicarle sobre las partes del cuerpo, tu mano, tu brazo, tu pene o tu vulva. Después naturalizar cuando empiezan con la masturbación, que no tienen conocimiento del tema pero empiezan a tocar sus partes y a tener sensaciones placenteras desde chiquitos. Hay que dejar que puedan explorarse como algo natural, como tocar cualquier otra parte del cuerpo. Esto es estar hablando de sexualidad desde los primeros momentos. También es muy importante no ocultarles información cuando empiezan a tener conocimiento de las temáticas y a preguntar al igual que naturalizar también la diversidad sexual”, continuó Francesca Gnecchi.

Por último, la especialista destacó que para trasladar el contenido sobre sexualidad a los jóvenes primero son los adultos quienes tienen que tener herramientas e información sobre el tema. Para ellos escribió “El camino del sexo” un libro que lanzará en octubre y que baja información a padres y madres para que después puedan traspasar ese conocimiento a los menores. La información sexual es importante para tomar decisiones lo más libres y pensadas posibles.

Ahora bien si sos adulto y no tuviste posibilidades de crecer con series con contenido educativo como “Sex Education”; ni podcast como “Acabar” o “Alas para tu sexualidad”; ni con sexólogas con cuentas de Instagram, no te lamentes por el pasado, el momento es ahora. Por qué no aprovechar la información que hay a disposición hoy para romper con viejos modelos que ya no nos representan ni nos hacen bien.

Por Stefania Dommarco

 

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