Cómo disfrutar de la sexualidad y cuidarse durante la cuarentena

En una nueva nota en Infobae que comunica cómo es el sexo en cuarentena, qué ideas tener en cuenta para seguir gozando y cuidarse durante el periodo de aislamiento, Francesca Gnecchi nos habla acerca del sexting, una práctica que posibilita continuar disfrutando de la sexualidad en tiempos de Coronavirus, y qué precauciones tomar para realizarla de manera sana y segura. Indispensable: el consentimiento y la confianza.

Te compartimos un resumen de lo más importante y la nota completa acá.

Sexo en cuarentena: cómo gozar y cuidarse ante el “corralito sexual”

El coronavirus no es una enfermedad de transmisión sexual. Por eso, se pueden tener relaciones. Pero en cuarentena el distanciamiento social solo lo permite con las personas que se comparte convivencia. Hay que lavarse las manos y maximizar la higiene. Advierten que hay que cuidarse de embarazos no buscados y enfermedades de transmisión sexual. Y el sexteo es el recurso para parejas a distancia o personas sin contacto bajo el mismo techo.

Si algo sabemos los argentinos es adaptarnos a las crisis y transformar la realidad. Pero los corralitos (y hasta ahora conocíamos los financieros) dejan sus secuelas. Este corralito emocional también va a dejar heridas, lecciones y nuevas expectativas. No se trata, esta vez, de no poder sacar los ahorros, sino de no poder sacar el cuerpo. Y, en muchos casos, ni siquiera de compartir jadeos, lagrimas, sudor y sueños.

El impacto emocional del coronavirus va más allá del doloroso saldo sanitario. El mundo no va a ser igual ni en lo político, ni en lo social, ni en el erotismo en donde el otro aparece como un peligro y, a la vez, como una necesidad, en donde ya la interacción no aparece como un valor que no corre riesgo de pérdida. Los lazos también se van a transformar. Y ojalá se vuelva mejor, con más libertad y más cuidado.

LA CONVIVENCIA SACA VENTAJA

Por ahora el contacto afectivo sexual está en jaque y con muchas dudas y roces (incluso aunque se dificulten el contacto personal, los entredichos por whatsapp y redes sociales crecen y producen un dolor que no se apaga tan fácil como una pantalla).

El coronavirus no es una enfermedad de transmisión sexual. Por eso, no hay recomendaciones específicas sobre si tener (o no) sexo. Pero ante una cuarentena total la posibilidad de contacto sexual se reduce a quienes están bajo mismo techo y no a las visitas sexuales.

CONVIVENCIA A PRUEBA DE CUARENTENA

Nadie sabe cuál va a ser el final de esta pandemia. Tampoco los efectos amorosos. Muchos prevén un baby boom y otros una ola de divorcios. Pero quienes están en convivencia tienen el bonus track de poder tener sexo en común con quien les toca compartir este juego de la silla (o de la cama) ahora que no se puede salir.

EL SEXO NUNCA ES VIOLACIÓN Y NO TODAS LAS CASAS SON SEGURAS

Por supuesto convivencia no quiere decir consentimiento para todo y en todo momento. Las relaciones sexuales siempre deben ser queridas. Uno de los problemas más graves de la cuarentena es la violencia de género en el hogar. Por esosi una mujer sufre violencia o violaciones debe pedir ayuda al 144 y, aun en otra escala (estar desganada y terminar diciendo “sí” sin estar motivada a tener sexo sin estar amenazada), no está obligada a hacer lo que no quiere ni responder a demanda.

Las preguntas son tantas que un grupo de sexólogos, comunicadores, ginecólogos y psicólogos se unieron con el hashtag #sexualidadycoronavirus y recibieron más de quinientas consultas en dos días.

EL SEXTEO GANA A LA DISTANCIA

El sexting es la posibilidad de chatear, mandar fotos, transmitir videos, sentir emociones, deseo y apelar a fantasías a partir de textos, palabras e imágenes. Por supuesto requiere de una intimidad que no todas las personas que están en cuarentena tienen (o no en todo momento y lugar) si comparten la casa con hijos, amigos, hermanas, tías o padres.

Por eso, es importante ver si la otra persona puede hacer los mismos juegos (a lo mejor puede escribir pero no hablar en voz fuerte o decir cosas pero no filmarse) y si está disponible en el mismo momento (aunque se vive una cuarentena casi global mucha gente trabaja o tiene que hacer tareas domésticas y de cuidado y no tiene todo el tiempo libre) para no ofenderse, desentenderse, ni caer en egoísmos o maltratos que, en vivo y en directo, no serían tolerables.

Por eso se recomienda que en las fotos no salga ni la cara, ni tatuajes ni marcas de nacimiento (para preservar la intimidad y evitar riesgos).

Francesca Gnecchi, periodista diplomada en sexualidad y directora de Erotique Pink resalta: “En todas las prácticas sexuales el consentimiento es esencial por lo que si alguna de las partes no está de acuerdo en enviar o en recibir fotos o videos no se debe realizar. No es no y no hay que insistir”.

Ella prefiere que el sexteo sea con alguien conocido que con un match de Tinder. “Es importante la confianza con la persona con la que vamos a encarar el sexting” para tratar de minimizar los riesgos de que envíe o suba tus fotos a otros lados o que sea un pervertido. Evitemos hacer sexting con personas que recién conocemos por una red o app. De todos modos, aunque se trate de una pareja, siempre hay que tomar recaudos”.

Entre los varones es muy habitual mandar selfiepenes. Si la otra persona lo acepta o le gusta no es un problema. Pero si se hace de forma unilateral sí. “Si una persona sin consentimiento te envía una foto de su pene eso es abusivo, lo mismo cuando te llegan por mensaje privado de Instagram. No naturalicemos”, delinea Gnecchi.

Igual que en el sexo la diferencia está entre lo que se quiere y lo que aparece forzado. Y también esa diferencia –cuando hay buena fe- es un espacio en el que se puede tantear, sin miedo a preguntar, qué se quiere y qué se puede. Y aprovechar las redes que traen la tecnología.”El sexteo consentido es una buena práctica para parejas a distancia”, rescata Gnecchi.

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