Revista OHLALÁ! – Introspección sexual: anotá lo placentero y lo que te hace mal


Ya no sabía para qué estaba teniendo sexo, si para hacer check en la encuesta sobre frecuencia sexual y sentirme realizada, si lo estaba haciendo para subirme a la ola frenética de tener que coger por estar soltera, si lo usaba como un calmante y ansiolítico o si, simplemente, lo hacía porque estamos en época de liberación sexual de la mujer y luchamos tanto por esto que no daba colgar los botines en este momento.
Un tanto perdida decidí frenar, hacer una introspección sexual, que comenzó con intenciones de que dure una semana y terminó siendo más de un mes. Acudí a varios rituales de velas, aromas, quemas de hojas con mensajes y un listado en hoja y papel de cuestiones positivas y negativas de mi vida sexual.
Nunca se lo conté a nadie. Hoy decido compartirlo con ustedes porque me ayudó mucho y, si bien pueden pensar que laburando de periodista de sexualidad la tengo reclara, les cuento que no es así, que tanta información marea y tanta liberación a veces agobia y que, muchas veces, lo que escribo y lo que creo que es bueno no siempre se hace fácil para mí en el día a día.
Esta es una guía para hacer este trabajo de introspección sexual:
Tomás una hoja y la dividís en dos: de un lado vas a anotar todo lo positivo de tu vida sexual tal y como es hoy y, del otro todo, lo negativo, lo que te afecta o lo que alguna vez te afectó.
Ejemplos positivos:
  • Contextos, escenas
  • Momentos, recuerdos en los que hayas disfrutado
  • Recursos que te gustan: películas, juguetes, literatura
  • Prácticas que te dan placer
  • Zonas que te erotizan
  • Personas
  • … y todo lo que creas que hace que tu sexualidad sea libre y placentera
Ideas para el lado negativo:
  • Personas
  • Contextos
  • Etapas de tu vida como ser embarazos, momentos de mucho estrés, de angustia, de problemas laborales etc.
  • Traumas pequeños o grandes
  • Educación, enseñanzas muy tradicionales
  • Autoestima
  • Presiones, entre otros
Una vez que tengas tu listado marcá del 1 al 10 lo que más crees que te afecta y luego comenzá a buscar la forma de cambiar lo que no te está haciendo bien. Vas a ver que hay algunas cuestiones que vas a poder resolver sola y, otras, para las que vas a necesitar ayuda profesional.
Con la lista de positivos también buscá -tanto si estás sola como si estás acompañada- recrear los momentos, las situaciones que te hacen bien, comunicarte con tu pareja para que pueda conocer cuáles son las prácticas, técnicas, recursos, contextos que hacen que vivas los encuentros de una forma más plena.
El poner un freno y tomarte el tiempo para hacer esta actividad va a ser de mucha ayuda para visualizar y poder entender mejor cuáles son tus frenos y cuáles tus activadores y comenzar a trabajarlos. Tratá de tomar la crisis como una oportunidad para parar y recomenzar más libre.

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