VULVA

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Crease o no… la sociedad sigue teniendo grandes tabúes al hablar de ciertas palabras o definiciones de la sexualidad, se les cambian los nombres, no se dicen en público, se sonrojan al decirlo o las nombran en vos baja. Por eso hoy vamos a hablar con mayúscula de la VULVA

 

Mi educación sexual siempre fue bastante abierta, por lo que muchas de las cosas que para mis amigas fueron tabú, para mí no lo fueron tanto, y digo “tanto” porque uno no sólo se cría en su casa, sino que también se cría con los abuelos, los tíos, los maestros y los papás de tus amigos y ahí la cosa cambia.

 

 

Cambia porque a vos tus papás te dejaban ver la película “De dónde venimos” y a tus primos les decían que llegamos a éste mundo con una gaviota, cambia porque a vos te enseñaron que por más de que le digas, cariñosamente, “pochola” en realidad se llama vulva, pero tus amigas del colegio no sabían lo que era la vulva.

 

 

Cambia porque a vos de adolescente tú mamá te llevó a la ginecóloga para que te explique sobre los métodos anticonceptivos y tus amigas escondían las pastillas para que las madres no las vean y mucho menos los padres.

 

 

 

En fin , podría seguir por horas dando ejemplos, pero hoy me quiero centrar en la vulva, palabra que junto a otras como clítoris está mal vistas. Desde chicas nos criamos sin saber que es el clítoris, tenemos ahí ese capuchón que lo vemos como una parte más de la “chochita”, pero no sabemos qué es. Y si tenemos en cuenta que, como vimos en una de las notas que le dediqué íntegramente, el clítoris es el homólogo al pene, podríamos comparar lo que nos pasa a nosotros con la idea de que a los hombres no se les enseñe qué es lo que tienen entre sus piernas, anden por la vida con “algo” que se usa para hacer pis.

 

Es así como llegamos a la adultez y si bien pensamos que sabemos mucho…lo único que conocemos del clítoris es el capuchón que se ve a simple vista, algunas no saben para qué está ahí, otras conocen un poco más pero la mayoría no suele ni nombrarlo, y mucho menos explicarle a sus hijas de qué se trata.

 

 

Me da vergüenza contarlo, pero lo voy a hacer. Hace poco en uno de los medios para los que escribo, me pidieron que sacara la palabra clítoris de una de mis notas, a lo que pregunté: ¿Acaso no es una parte del cuerpo humano? ¿Por qué no lo puedo nombrar? Y me respondieron: Francesca, mirá si lee la nota una nena y le pregunta a su mamá qué es el clítoris… no queremos que eso pase y que tengamos un problema, te pedimos que busques alguna palabra que pueda sustituirlo.

 

 

Estaba indignada, estoy, y no con quien me pedía cambiar la palabra clítoris, sino con la sociedad en general, porque seguramente si poníamos la nota tal y como estaba, era verdad que alguien podía quejarse.

 

Pensar que en los colegios de Francia les dan educación sexuales a los chicos de primaria con un clítoris y un pene en 3D para que aprendan a identificarlos y a entender su cuerpo desde niños y nosotros ni siquiera podemos nombrarlos.

 

 

Tomé este ejemplo del clítoris porque puedo compararlo con lo que pasa con la vulva.

Recuerdo que de chica todas mis amigas llamaban con distintos nombres a la vulva, desde chochita, pochola, pochis hasta infinidad de nombres graciosos y además no podíamos nombrarla en público.

– “Me duele la pochola tía”

– “Francesca, veni, vení…Esas cosas no dicen…

Crecimos pensando que teníamos una malapalabra entre nuestras piernas y que además era muy fea porque ni siquiera sabíamos qué aspecto tenía. Mientras que los chicos andaban por ahí mostrandose entre ellos sus penes, poniendoles nombres pero sabiendo cómo se veían y también sabiendo cómo se llamaba realmente.

 

Algunas/os pensarán que es exagerada mí preocupación con este tema pero hoy en día sigo hablando con mujeres que cuando quieren hablar de sus vulvas le dicen vagina, siendo que la vagina es el conducto que va desde la vulva hasta el útero y la vulva está formada por los labios, el clítoris, el orificio uretral y la entrada de la vagina.

 

No saber cómo es el clítoris, la vulva o la vagina; confundir sus nombres; pensar que el clítoris es solo un pequeño pedacito cuando mide más de 10 cm; pensar que vulva y vagina son lo mismo no es algo por lo que nos debemos preocupar sino que ¡debemos ocuparnos!, lo pasado ya pasó y nadie va a ir a reprocharle a sus madres que no nos enseñaron, porque a ellas les explicaron que de “esos temas” no se hablaba, pero estamos a tiempo de cambiarlo con nuestros hijos.

 

Cuando decidí hacer este artículo fue con la idea de que podamos reflexionar en conjunto, como sociedad y que pensemos en que si hoy por hoy estamos avanzando a pasos agigantados en la lucha por la igualdad de género, también nos replanteemos si está bien o no que nuestras hijas e hijos no puedan aprender sobre sexualidad y mucho menos que no puedan conocer las partes de su cuerpo con naturalidad. ¿Por qué pueden saber desde muy chicos qué es una nariz y no puedan saber qué es una vagina o una vulva?

 

Personalmente considero que podemos utilizar diminutivos o palabras tiernas para llamar a las cosas, pero creo que es duro que una parte de nuestro cuerpo no se pueda nombrar en público; que no sepamos cuál es el nombre real y que no tengamos una palabra común para llamarle a nuestra vulva, puede mi hijo decirle guau guau al perro, pero no puede no saber que es un perro.

 

 

Ojalá hayamos podido reflexionar o por lo menos pensar en el tema y plantearnos dudas o posibilidades de cambio.

 

 

Cariños, Francesca!!!

 

 

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