BDSM: espiando el mundo del erotismo sadomasoquista en Argentina

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Extraño y contracultural. La sigla BDSM hace referencia a una serie de prácticas sexuales alternativas que asociamos con esposas, látigos, cuero, velas, antifaces y juegos, un poco míticos y fílmicos. Cuando hablamos de Bondage, Disciplina, Dominación, Sadomasoquismo, vienen a la mente, tal vez, Lars von Trier o el clásico Leopold von Sacher-Masoch, pero aun en su formato light estas prácticas, son algo ajenas –en el cotidiano- para la mayoría de las personas.

Instrumentos para provocar dolor se venden en tiendas eróticas… ¿se usan en la cama? ¿En qué sitios se pueden realizar incursiones en forma segura en Buenos Aires? ¿Cómo son los acuerdos? ¿Se llega al placer por el mismo camino siempre?

Ciro J es practicante de BDSM desde hace más de 10 años y desde el año 2012 se dedica a dictar talleres y cursos tanto en forma grupal como personalizada. En el año 2015 creó el Instituto Sade, junto a colaboradores y profesionales que abarcan temas específicos relacionados a la salud y sanidad de estas actividades. Dictó, además, el taller BDSM en el Congreso Latinoamericano de Sexualidad. Francesca Gnecchi es la directora de Erotique Pink y organiza charlas, una de ellas, sobre este mismo tema, se dictará el día de hoy (*). Hablamos con ellos para sacarlos dudas, inquietudes y temores acerca de lo que se hace o se imagina en el mundo del bodage.

– ¿De dónde viene el BDSM?

Ciro: Hoy en día, el solo hecho de poder abrir la mente y salir de lo convencional para llevar a la práctica ciertos morbos que teníamos reprimidos, puede convertirnos en BDSM. La constante autoexploración sobre lo que nos da placer, sin miedos, con pleno consentimiento de las partes y de forma segura, es también BDSM.

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