Cuando se apaga el motor del deseo

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Se trata de un problema que tanto hombres como mujeres pueden llegar a experimentar y que puede tener diversas causas. ¿Qué hacer?

Por Analía De La LLana – adelallana@losandes.com.ar

Hay una multiplicidad de causas por las que el trastorno sexual hipoactivo puede llegar a darse.

Se trata en otras palabras de la falta de deseo que hombres o mujeres pueden llegar a experimentar en cualquier etapa de su vida, a la hora del encuentro sexual.

“Seguro tiene otra”, piensan muchas veces ellas. “Ya no quiere ni tocarme, no le atraigo”, suelen creer ellos.

Estos y muchos pensamientos más, de diferente calibre y preocupación pueden llegar a creerse como ciertos, cuando las causas reales se desconocen, provocando mayor incomunicación en la pareja.

“El trastorno sexual hipoactivo es lo que comúnmente se conoce como ‘falta de deseo’, o ‘disfunción del deseo sexual’”, apunta el sexólogo y psicólogo Germán Gregorio Morassutti.

“Si bien es un motivo más frecuente de consulta en mujeres, en los hombres también se da”.

– ¿Por qué se ve más en el mundo femenino?

– Hay múltiples factores. Lo que considero personalmente es que hay una sobrediagnosticación de esto, ya que muchas cosas están relacionadas con el vínculo o etapas diferentes de pareja, que no tienen que ver específicamente con falta de deseo.

– ¿Cómo darse cuenta entonces cuando el problema está ligado a la falta de deseo?

– Muchas veces se quiere encasillar a la sexualidad femenina de las mismas maneras que a la masculina, y en realidad hay que contemplar las diferencias entre los géneros; entendiendo que para el mundo femenino la sexualidad varía en distintas etapas y momentos del mes.

Incluso existen diferencias hormonales (embarazo, menopausia, etc.) que pueden generar una diferencia en el deseo.

Helen Fisher (antropóloga y bióloga estadounidense, e investigadora del comportamiento humano) habla de la sexualidad femenina, y su investigación es bastante interesante, ya que su observación sostiene que en la gran mayoría de las parejas de larga duración esa etapa del deseo no aparece hasta que no se cumple con la etapa de excitación, emergiendo mucho más fuerte de lo que pensaban.

– ¿Cuáles son los grandes enemigos para que baje el deseo?

– Las fases prolongadas de estrés, y las exigencias laborales son muy importantes. Esto es algo que queda de manifiesto cuando, en la consulta, la pareja especifica que esta deficiencia del deseo se va si están de vacaciones o más distendidos.

Ahí es cuando evaluamos otra carga: la de la rutina diaria y los ámbitos estresantes.
En general las causas no son orgánicas sino psicológicas y propias de la emocionalidad del sujeto.

Claro que lo físico es lo que primero que debe descartarse, por ello se le pregunta a los pacientes si toman alguna medicación en especial, ya que algunos antidepresivos pueden llegar a generar también la baja de libido y el deseo. Por ello las historias clínicas deben armarse con todo detalle, para no pasar por alto ninguna variable.

– Cuando hablás de problemas psicológicos en la persona, ¿cuáles pueden ser?

– Desde conflictos de pareja que no están hablados, hasta algunas inhibiciones en cuanto a lo sexual, o las creencias y la filosofía que tiene cada uno de los integrantes de la dupla.

Por ello hay que hacer un rastreo bastante importante. También la insatisfacción en otros planos, como el laboral o familiar, puede llevar a una falta de deseo general; entre otros aspectos. Hay que descartar también patologías como la depresión, para saber qué puede generar este trastorno.

– ¿Cómo se vuelve al encuentro?

– Antes que nada trabajamos con la persona individual, para que pueda encontrar esos espacios de placer propios y este deseo comience a circular en todos los aspectos.

Por eso sumamos ejercicio, la conexión del sujeto consigo mismo y las sensaciones; así como también disfrutar de lo que desea y que ha dejado de hacer con el tiempo.

Por ello decimos que trabajamos con la persona y su sexualidad individual, el disfrute del cuerpo, la conexión con las sensaciones, así como también el encontrar momentos para darse instantes de sosiego y tranquilidad.

– Y con la pareja, ¿cómo se trabaja?

– Se hace con técnicas puntuales, como realizar ejercicios de masajes, sin perseguir estrictamente el coito, sino para encontrar espacios de placer, sin ir detrás de un fin en sí mismo.

Francesca Gnecchi, directora de la página Erotique Pink: “Puede vincularse con momentos de angustia”

No siempre la falta de deseo está directamente ligada con un trastorno.

Muchas veces está emparentada con poner el foco en otros temas que no tienen que ver con la sexualidad: por ejemplo la maternidad, los problemas económicos, el trabajo, la falta de pareja, la mala relación de la misma, u otras situaciones que ponen el foco en otros canales.

En estos casos, lo más común es que dure poco, pero en otros, la falta de deseo puede persistir por meses.

Esto puede vincularse con momentos de angustia, tensión o estrés vividos por la persona; o problemas médicos, entre otros aspectos.

Si bien lo aconsejable es que la persona acuda a un sexólogo, en nuestro país es común que no lo haga, ya que supone que de hacerlo debe ser por un motivo médico y no por la falta de deseo.

Para tratar la falta del mismo, debe pensarse en las causas, analizar qué etapa se está transitando.

Si el trastorno persiste, hablar con la pareja para que no se sienta rechazado/a, y buscar ayuda es parte de transitar la solución.

Artículo publicado en losandes.com.ar

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