Revista OHLALÁ! – Poliamor: tres mujeres cuentan por qué eligen relaciones de más de dos personas

Por estos tiempos se habla mucho del poliamor, esas relaciones amorosas o sexuales que se mantienen entre más de dos personas con el consentimiento de todas ellas. Por mi parte, siempre me dio curiosidad adentrarme en la diversidad de formas que puede adoptar el amor y en las posibilidades que, muchas veces, no adoptamos por estar habituados a los mandatos.
Está claro que para muchas personas la monogamia funciona, pero para muchas otras no y, quizás, el no abrirse a conocer nuevas maneras de formar vínculos sexuales o bien sexo-afectivos nos perpetramos en una única manera de amar. Pero me pregunto si estamos eligiendo la monogamia porque realmente no queremos otro tipo de relaciones o, simplemente porque es lo que aprendimos y no nos atrevemos a explorar o a preguntarnos si realmente esta forma va con nosotros o no.
En esta nota les acerco a tres mujeres que nos cuentan por qué eligieron el poliamor.

Chechu

Miembro de Relacionesabiertas.org @relacionesa
Elegí abrir mi relación casi sin darme cuenta. Lo cierto es que no hubo un día en el que dijimos: “Abrimos la relación”. Fue todo un proceso, digamos. Con Pablo fuimos muy felices en nuestra monogamia unos 6 años y creo que fue esa una de las razones por las cuales quisimos abrir la pareja. Lo que teníamos era tan lindo que nos parecía lógico poder hacerlo con otras personas.
Lo charlamos mucho y al principio como una inquietud casi social y política. Fantaseábamos con las posibilidades de vivir una vida con estas características, por ejemplo, ¿qué tipos de familia se podrían formar? ¿podría ser igual de legítima una relación basada en la no exclusividad? Siempre nos gustó esa fantasía/realidad de poder hacer lo que teníamos ganas y eso nos motivó mucho a querer intentarlo. Lo digo porque hay toda una creencia que dice que las relaciones abiertas son formas de no separarse o de no comprometerse y que las elegís porque en realidad te fue mal en la monogamia.
Ya en aquel entonces la gente nos miraba raro y decía: “Parecen amigos en vez de novios”. Bastante significativo, ¿no? Esa separación de la pareja y la amistad…  El tema de tener relaciones fuera de la norma también cuesta bastante más cuando sos mujer, porque dentro del ideal de pareja, para las mujeres viene todo un sin fin de mandatos relacionados al cuidado, la crianza y la domesticidad que la verdad nunca me fueron en gracia.

Sil González

Miembro de Relacionesabiertas.org @relacionesa
La última novia monogámica que tuve fue hace 8 años aproximadamente. Cuando me separé de ella tomé la decisión de no postergar más mi deseo. En aquel 2014, creía que la monogamia dificultaba y oprimía mis relaciones y a mí. Todavía lo creo. Fue ahí que empecé a investigar, leer y conversar con gente que andaba en la misma y empecé a militar la causa desde adentro.
Hace un par de años, tomé la decisión de que todos mis vínculos tengan la base de amistad. Tener amigas y no novias, me cambió muchísimo la estructura mental con la que vengo chipeada. Esto por supuesto me pide un trabajo diario, no es que de un día para el otro mi estructura mental cambió, no es que nunca más fui celosa o demandante, ¡sucede! Pero cambió la forma en que encaro esas situaciones, el registro de lo que me pasa y cómo lo afronto, cómo lo transmito. Y también, no de menor importancia, aprendí a ser más paciente conmigo y con mis procesos, con los tiempos que me lleva desarmar algo, entender por qué y volver a armarlo. Ser paciente con mis contradicciones.
De la amistad aprendí que no siento que tenga la obligación de hacer tal o cual cosa por el sólo hecho de vincularnos. Siento menos dependencia y no hay necesidad de que estén conmigo 24/7. De hecho, uno de mis vínculos amorosos es a distancia y creo que no sería posible si no estuviera trabajando en toda esta nueva estructura de amistad. También, me da a mí la posibilidad de enfocarme en mis cosas, cosas que son importantes y que amo, como mi carrera, por ejemplo, sin sentir que tengo que dejar todo por quienes se vinculan conmigo.

May Ferreira

Artista, militante del amor libre y feminista
Mi búsqueda tuvo que ver con ir vislumbrando otras posibilidades de relacionarme. En mi deseo de vincularme de formas más simétricas, en igualdad, sabiendo que puedo elegir y ser cada vez más libre. Que el otro no se sienta “obligado” a hacer ciertas cosas, en pos de la relación, que no quiera ni sienta.
Saber con certeza y plena seguridad que podemos construir unas formas únicas. Ir desarmando las violencias socavadas, los machismos y micromachismos, el patriarcado que todos tenemos internalizado.
Relaciones cada vez más alejadas de esas prácticas de poder, elegir conscientemente la equidad, destruyendo el fantasma del amor romántico, idealizado que tanto daño nos causa.
Con este tipo de relación aprendo a tener como hábitos la honestidad, el consentimiento, la comunicación asertiva y no violenta.
Más aún saber que el otro no me pertenece, que no es un objeto de mi propiedad, sino un sujeto que vive y siente las relaciones distintas a mí.
El sistema capitalista bien nos domesticó para pensar el amor de “a dos, heterosexual, etc”, y como un bien más de intercambio… desde un concepto mercantilista.
El amor libre y todas sus aristas, el feminismo entre otras prácticas nos traen un aire fresco y más humanizado de pensar los vínculos. Para mí el amor monogámico como única forma válida ya es parte del pasado.

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